La
memoria y la percepción están ligadas, o dicho de otra
manera, todo lo percibido queda en nuestra memoria.
Rudolf Arnheim dice que " lo que memorizamos no es un registro
mecánico, sino la captación de los rasgos de la estructura
que vemos" muchas veces, podemos pintar o cantar algo que nuestra
memoria registró.
En general se hace uso de lo que
ya estaba registrado en la memoria. Todo nuestro mundo exterior y anterior,
lo percibido con anterioridad puede actualizarse, plasmarse, juzgarse,
aceptarse o rechazarse, pudiendo de esta manera, por medio de la evocación
interna contemplar y reveer imágenes de nuestra propia historia.
Es decir que pueden llegar a existir
dos imágenes contrapuestas: una es la evocada, la que vimos y
se almacenó en nuestra memoria a una determinada edad y en una
determinada circunstancia y la otra imagen es la actual, en esta época
y ahora, no ligada a la memoria, la cual acoplamos a la anterior, pudiendo
variarla y sorprendernos cuando comparamos las dos.
John Locke usa la palabra "ideas"
para describir el material percibido y lo que sucede dentro de la mente
del individuo y estas ideas generales son solamente temporales, necesarias
a nuestra mente, para luego poder sobre la base de otras experiencias
perfeccionarlas.
Un niño cuando dibuja una
flor, por supuesto de la imaginación, lo hace de manera sintética,
cuatro o cinco pétalos redondos, un centro también redondo
y un palito para sostenerla y la pinta de rojo y verde.
Con el correr de los años este niño creció y conoce
muchos tipos de flores: todos los verdes de la naturaleza y los matices
de colores y cuando espontáneamente se le pide que dibuje una
flor, comienza a pensar ¿qué flor? ¿de qué
color? ¿el centro es con detalles? ¿las hojas son en punta
y miran para qué lado? El niño no se cuestiona, es auténtico.
Con los años, el adulto cuestiona porque ganó en experiencia
perdiendo su espontaneidad.
En su memoria está la síntesis,
la flor percibida en su niñez, que fue dibujada con líneas
netas y colores puros.
Hoy viene el cuestionamiento, ¿dibujo una rosa? ¿o una
margarita? ¿la pinto amarilla o violeta?
He aquí los cuestionamientos
que hacen que pongamos trabas en nuestra creatividad, excusas para no
realizar una imagen, ya que ésta ha sido muy intelectualizada.
No hay nada más riguroso
que nuestra propia censura, solamente los grandes maestros de la pintura,
pueden volver a dibujar una flor con la síntesis del niño
mostrando así el adulto libre.
Los cuestionamientos del adulto
van más allá de la realidad visual actual, porque está
por medio su experiencia, su madurez, su crecimiento.
La imágen perceptual evocada
y la actual, se contraponen, haciendo más difícil la labor
de plasmar los objetos con la total libertad y síntesis, debiendo
retrotraerse a la libertad del niño para poder expresarse en
base a la síntesis original.
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© 2000 Susana Weingast. Todos los derechos reservados.
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