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El
Arte Pre-histórico está presente en casi todas las regiones
del planeta, y constituye repositorios de información sumamente
importantes sobre los comienzos artísticos, intelectuales y culturales
de la humanidad.
En la provincia de Santa Cruz,
a unos 170 km de la localidad de Perito Moreno, en el cañadón
del Río Pinturas se encuentra uno de los centros pictóricos
de arte rupestre más importantes de Argentina.
Las pinturas están
ubicadas en una cueva bajo imponentes aleros rocosos o voladizos en
la margen meridional del abrupto cañadón del río.
Su antigüedad data de unos 7000 años a.C. hasta el año
1000 de nuestra era.
En ella encontramos gran profusión
de manos en negativo y positivo, representaciones de animales, especialmente
guanacos, improntas de ñandúes y felinos, grecas, puntos,
líneas rectas, circulares, y el hombre representado de manera
muy esquematizada.
Teniendo en cuenta los estudios
realizados por Carlos Gradín en colaboración con Carlos
Aschero y Ana M. Aguirre podemos sintetizar los siguientes períodos:
El primero, caracterizado por la representación realista, dinámica
y anecdótica de escenas de caza a las que se asocian improntas
de manos en negativo; los colores mas usados son ocre, rojo, violeta
y negro. El segundo, con profusión de improntas de manos (femeninas,
juveniles) y representaciones de guanacos, menos naturalistas ya que
aparecen en grupos estáticos (desaparecen por completo las escenas
de caza); con vientres abultados, pescuezos largos y cabezas pequeñas,
a veces se ven representados con sus crías. Los colores más
utilizados en este período fueron negro, rojo, rojo-violáceo,
amanllo, blanco, violeta y a veces el verde. El último período,
se caracteriza por una acentuada abstracción y esquematización
de figuras antropomorfas, batracios, ñandúes, y por la
preponderancia de formas geométricas; zig-zag, triángulos
escalonados, círculos concéntricos y la representación
lineal de la figura humana. El color más utilizado es el rojo.
Resulta sumamente interesante saber
cómo y con qué elementos fueron realizadas estas pictografías
rupestres, que más allá de su innegable valor histórico
tienen también un valor plástico puesto que aún
hoy nos sorprenden por su poficromía y su síntesis.
En primer lugar, debemos decir
que utilizaron todos los elementos naturales a su alcance para la reafización
de las mismas, moliendo en morteros las rocas del lugar transformándolas
en polvos minerales de diferentes colores; hematitas para el rojo, limonitas
para el amarillo, malaquitas y azuritas para azules y verdes, fuego
mezclándolas con líquidos como agua u orina o grasa de
origen animal. Utilizaron también algunos pigmentos de origen
vegetal, como el carbón molido para el negro y raíces
trituradas para marrones y grises. Una vez preparadas las pinturas,
éstas se aplicaban directamente con los dedos, con una espátula
o con pincel hecho de hojas fíbrosas deshilachadas, o con pelos
de cerda de animales silvestres.
La mayoría de estas pictografías
aparecen en lugares recónditos y abrigados, a veces de muy difícil
acceso debido a que su realización estaba estrechamente ligada
a prácticas mágico-religiosas propiciatorias de la fertilidad,
la reproducción, la caza o medicina ritual.
Es importante aclarar que manos en negativo y positivo como las que
se encuentran en esta cueva de la Patagonia, aparecen en múltiples
y antiquísimas pinturas rupestres de Europa, Africa y Australia.
Esto nos hace pensar en una base conceptual común, ya que como
dice Emmanuel Anati sobre "'El Arte de los Comienzos"' en
su artículo escrito para "El Correo de la UNESCO",
"Ias investigaciones realizadas ponen de manifiesto una serie de
constantes en el arte rupestre de todos los continentes: utilización
de técnicas y de colores similares, temas restringidos y repetitiívos,
formas semejantes de asociación, el mismo tipo de lógica,
reiteración de una gama de ideogramas simbólicos y más
aún, representación simultánea de pictogramas,
ideogramas y psicogramas."
Pero, ¿qué representan
las manos?. El gran historiador suizo Sigfried Giedion en su libro
'El presente eterno: Los comienzos del arte' manifiesta que, Ias imágenes
múltiples de
manos expresan siempre una súplica a los poderes invisibles;
pidiendo protección,
evitación del mal, auxilio, etc. ( .. ) la mano puesta en relación
con animales puede
significar tanto una ambición de captura de la pieza deseada
como una invocación
pidiendo su fertilidad, el aumento numérico de los animales mismos
(...) -pero- cuando
con mayor fuerza se manifiestan el carácter icónico de
la mano y su poder de invocación
mágica es cuándo una sola mano, rodeada de una aureola
de color, aparece aislada, en
un lugar propio". Con respecto a la representación de la
mano izquierda o derecha éste
mismo autor remitiéndose a Baumann dice que "rebasando los
límites de un solo mito
particular de creación la consideración del lado derecho
como masculino y del izquierdo
como femenino es casi una concepción universal de la humanidad.
En las civilizaciones
posteriores la mano es dadora de vida y fuerza. Con respecto al símbolo
de la mano en la
actualidad afirma " hoy la mano vuelve a ejercer gran fascinación,
el interés por la
significación del fragmento ha pasado nuevamente a primer plano
( ... ) justamente por el
carácter simbólico del fragmento resulta más poderoso
y más inmediato de lo que podría
ser cualquier representación cuidadosamente construida de la
totalidad".
Estas pinturas rupestres tienen un sentido simbólico muy profundo,
ya que el arte en sus comienzos tiene una significación muy distinta
de la actual; el arte nace como parte de la vida del hombre, como una
necesidad mágico-religiosa que tiene que ver con la fertilidad,
la reproducción, la caza, la posesión y dominio de los
animales y del territorio, es decir con la vida y la muerte.
Finalmente cabe preguntamos
si la utilización de la mano como temática actual en el
arte, no será una prueba del anhelo de reintegrar el símbolo
a su lugar legítimo en nuestras vidas. O quizás los artistas
modernos, inmersos en ésta sociedad globalizada y cada día
más tecnificada, necesitan volver a evocar imágenes primitivas
para sencillamente volver a sentir y transmitimos lo que sienten. O
tal vez, ambas cosas.
Lic.Susana
Bosio
Docente de la Universidad del Salvador (Bs. As. Argentina)
Prof. especializada
en historia del arte
Escultora
kacel77@hotmail.com
Tel: (5411) 4783-8779 |