Una experiencia ideada y organizada por el taller Juan Maffi

Los días 9 y 10 de octubre de 1999 un grupo de veinte escultores nos instalamos en una chacra ubicada en Goldney, un pequeño pueblo de la Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

La propuesta: investigar las posibilidades que brindan los materiales del campo: ramas, huesos, barro, cañas, troncos, cortezas, etc. La integración a los escenarios naturales determinó el designio artístico y la forma de trabajo. También la recolección de los materiales en el lugar fue esencial en la gestación de las esculturas. La obra sería efímera; pertenecería al lugar y no al artista, lo que propició una libertad y decisión en su realización ausente en obras destinadas a un salón. Un resultado inesperado: las esculturas parecían cobrar un carácter ritual.